Mostrando entradas con la etiqueta gestión de activos. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gestión de activos. Mostrar todas las entradas

domingo, 25 de diciembre de 2011

El riesgo divisa


A la hora de invertir parte de nuestro capital en activos que cotizan en una moneda distinta a la nuestra, estamos incorporando automáticamente un  importante riesgo a nuestra cartera de valores, el riesgo divisa o de tipo de cambio. Es el riesgo de aminorar beneficios o incurrír en pérdidas debido a la fluctuación del tipo de cambio de una divisa frente a otra ( aunque esta fluctuación también puede implicar el aumento de la rentabilidad). Este riesgo divisa puede darse bien a través de un riesgo de transacción ( que no es más que un tipo de cambio desfavorable vaya a cambiar con el tiempo) o bien a través del riesgo de conversión. Por ello debemos conocer que variables influyen sobre la evolución de los tipos de cambio, si entra en nuestros planes invertir parte de nuestro dinero en moneda extranjera. A grandes rasgos, dichas variables son:

1- Inflación.  Concretamente sus diferenciales. Si damos por válida la ley del precio único, deberemos admitir que los precios de un bien son idénticos en todos los países. Supongamos que aumenta la inflación en la zona euro, los productores de esta área geográfica aumentarán sus precios para mantener la competitividad de sus productos, lo que se traducirá en un aumento en precios en una moneda B ( Dólar, por ejemplo). La demanda de productos europeos en USA caerá y por lo tanto la demanda de euros se verá reducida  y el euro se depreciará frente al dólar.


2- Tipos de interés. Concretamente los tipos de interés reales, que se obtienen de restar al tipo de interés nominal la tasa de inflación. Un país con un tipo de interés mayor atraerá un mayor número de inversiones, lo que a su vez provocará una apreciación de su divisa de magnitud similar al diferencial de tipos de interés reales. Al final, el atractivo que ofrecían los mayores tipos de interés se verá neutralizada por la apreciación de la divisa igualándose a la rentabilidad del país con menor tipo de interés.

3- Déficit/superávit por cuenta corriente. Un déficit por cuenta corriente nos indica que un país gasta más de lo que gana, produciéndose un préstamo por parte de economías extranjeras para financiar el déficit. Este exceso de demanda extranjera disminuye el valor de la divisa nacional ( depreciación), lo que hará que los bienes nacionales sean más baratos de cara al exterior. Con superávit en la cuenta corriente, obviamente, ocurrirá lo contrario ( apreciación divisa doméstica).

4.Deuda pública. Elevados niveles de deuda implicarán mayores tasas de inflación, lo que en última insatancia , con elevada inflación,  la deuda deberá ser pagada con una divisa con menor valor.

5- Crecimiento económico y estabilidad política. Un país con una situación económica saneada e inmerso en una sende de crecimiento sostenido provocará una apreciación de su divisa, lo que a su vez implicará un atractivo añadido para la inversión extranjera.

Pues bien,  todos estos factores influyen en la evolución de los diferentes tipos de cambio entre divisas. Si nuestro deseo es poner parte de nuestro capital en activos de moneda extranjera , evitando el riesgo divisa,lo más rápido y sencillo es contratar un fondo de inversión que cotice en divisa doméstica. Por ejemplo, si queremos invertir parte de nuestro capital en renta variable australiana, podemos contratar un fondo de inversión que invierta en valores de ese mercado pero que cotice en euros y no en dólares australianos, de este modo eliminaremos de forma inmediata el riesgo de tipo de cambio de nuestra cartera de inversión. El problema que podemos encontrar con esto es que la calidad del fondo que cotiza en moneda doméstica sea inferior a la de un fondo que invierta en el mismo mercado pero que cotice en dólares australianos ( peor relación rentabilidad-riesgo, por ejemplo). En este caso no tendremos otra opción que analizar la evolución de los diferentes factores mencionados anteriormente, o realizar operaciones de cobretura ante el riesgo divisa ( o simplemente podemos descartar la inversión). En el primero de los casos deberíamos estudiar detenidamente varias cosas: 1) la aplicación de la política monetaria por parte de los diferentes bancos centrales, con la intención de conocer los criterios en que se basan dichas instituciones para modificar los tipos de interés, y comprobar como afectaron dichos cambios en el pasado a los diferentes cruces de divisas, y poder analizar su evolución futura. Por ejemplo, si nos interesa el cruce EURUSD, deberemos analizar el modo en que aplican la politica monetaria tanto la FED como el BCE. Actualmente nos encontramos en un contexto en el que el presidente de la reserva federal acaba de anunciar que mantendrá los tipos de interés de USA en el magen del 0-0,25% hasta el año 2013. Por otro lado, el nuevo presidente del BCE esta llevando a cabo una política de reducción de tipos de interés. Esto hace pensar a muchos analistas que nos encontremos en una fase de depreciación del euro frente al dólar ( lo que es lo mismo, apreciación del dólar frente al euro) lo que puede hacer rentable tener parte de nuestra cartera de inversión en $.El problema de esto es que nos puede llevar  realizar predicciones y pueden surgir tentaciones de adelantarnos a los acontecimientos, por lo que debemos tener mucho cuidado de no caer en esta trampa. 2) Debemos prestar atención a las estimaciones de crecimiento económico para las áreas monetrias que sean de nuestro interés, pues como vimos antes un mayor crecimiento implica un mayor valor de la moneda . Si, por ejemplo, la economía americana tiene un mayor crecimiento futuro que la europea, se puede advertir en el medio plazo una apreciación del dólar, lo que hará atractiva la posibilidad de invertir parte de nuestra cartera en dólares. Volveremos a enfrentarnos a la tentación de querer adelantarnos a los acontecimientos. Cuidado.

La última posibilidad que tenemos para cubrirnos del riesgo divisa es mediante estrategias con derivados: opciones,warrants o futuros, que tengan como subyacente el cruce de divisas que nos interese. Aquí como siempre depende del capital y tamaño de la cartera del inversor. El llevar a cabo estrategias con opciones puede hacernos gastar gran parte de nuestro capital en la cobertura de la cartera por lo que en este caso lo mejor serían estrategias simples como la compra de calls o puts ( recordar que si hacéis venta de call o venta de put se os exigirá una garantía) sobre le subyacente que nos interese. Llegado el momento estudiaremos si nos conviene ejecutar la opción( obtenemos beneficio de ello) o no ( por lo que perderemos la prima pagada por los contratos de opción). Mi opinión es que, en caso de decantarnos por cubrirnos del riesgo de tipo de cambio, lo hagamos con opciones o warrants, pues como máximo perderemos la prima pagada ( sólo con compras calls o puts), mientras que con los futuros no somos estrictos con los stops podemos perder hasta la camisa, ya que podemos lleagar a tener pérdidas ilimitadas.De todos modos no recomiendo el uso de coberturas con derivados si no tenemos un profundo conocimiento a cerca de como funcionan.

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Cómo seleccionar un fondo de inversión

A la hora de seleccionar valores bajo el criterio Value Investing, la literatura existente al respecto se centra en la selección de acciones como vehículo de inversión. Si como yo consideras que la mejor forma de diversificar nuestras inversiones es mediante la construcción de una cartera de caracter global, puede sucedernos que contratar deterrminadas acciones que se encuentran a punto de caramelo sean prohibitivas, bien por las excesivas comisiones de contratación, por el riesgo divisa al encontrarse su cotización en una moneda foránea, o simplemente por que a pesar de que presenta una muy buena pinta cotiza a precios muy elevados que no nos podemos permitir si tenemos recursos económicos limitados. Un fondo de inversión que gestiona millones de euros puede comprar grandes paquetes de acciones de Google o Apple, sin embargo  un pequeño inversor que tenga una cantidad modesta para construir su cartera a penas podrá tomar posiciones simbólicas ( en estos momentos Google cotiza a 620 $/ acción, mientras que Apple lo hace a 388 $/ acción). Es en este tipo de casos ( inversor particular) donde juegan un papel muy importante los fondos de inversión, ya que como dijimos anteriormente, permite a los inversores poder acceder a un tipo de valores a los que no podrían acceder comprando directamente acciones.  Existen infinidad de criterios de inversión por parte de los fondos: Fondos de RV value, Growth, monetarios, indexados, de Renta Fija, ETF´s...  (Todo esto se sabe leyendo el folleto del fondo, que entre otras muchas cosas explica la política de inversión).Personalmente, y siendo fiel a mi filosofía de inversión, me centro en fondos value y fondos que inviertan en empresas con importantes pagos de dividendos, esto último a través de ETF. Ahora bien, elijamos el criterio de inversión que elijamos no nos puede valer cualquier tipo de fondo, considero que un fondo que forme parte de nuestra cartera de inversión tiene que pasar una serie "pruebas de calidad" que nos permitan dormir tranquilos.

La premisa principal a la hora de seleccionar un fondo de inversión es que la entidad encargada de gestionar el fondo (y su gestor)  sea  una entidad de reconocido prestigio y solvencia. Entiendo que a dia de hoy, con la que está cayendo y con entidades que desaparecieron a pesar de obtener la máxima calificación crediticia (Ey Lehman Brothers, estoy hablando de ti!) la confianza en el sector no pase por su mejor momento, pero la mayoría de las entidades que eran plenamente fiables antes de la crisis lo siguen y seguirán siendo. No voy a nombrar a ninguna pues no quiero ( ni necesitan)  hacerles publicidad. Basta con coger cualquier publicación financiera y alli estarán. 

Por otro lado, el fondo que seleccionemos debe ocupar las primeras posiciones en el ranking de su categoría. Así, agruparemos todos los fondos del mismo criterio de inversión y se clasifican de mayor a menor rentabilidad. Un ranking alto significará  que se está obteniendo una rentabilidad de las más altas del mercado comparándolo con su misma categoría de fondos. Tranquilos, todo esto no lo tenéis que hacer vosotros. Podéis acceder a ello a través de la web www.morningstar.es  Dicha entidad es la más seria e importante si queremos trabajar con fondos de inversión, de echo califica al conjunto de fondos que en ella aparece con un rating que va de una a cinco estrellas, y que es de total fiabilidad para los más importantes gestores de fondos. Asi que otro de los criterios que debemos tener en cuenta es dicho rating, cuanta mayor calificación tenga un fondo más posibilidades tendrá de formar parte de nuestra cartera.
Por último, cuando depositamos dinero en un fondo de inversión, estaremos otorgando plena confianza al gestor del mismo ( si es un fondo de gestión activa), por lo que antes de contratar el fondo debemos evaluar su trabajo. Así uno de los principales criterios a la hora de evaluar al gestor de un fondo será la rentabilidad obtenida en el pasado. La rentabilidad por sí sola no nos es de gran utilidad por lo que debemos comparar la evolución del fondo con la evolución de su  benchmark de referencia.Si la rentabilidad del fondo es mayor a la de dicha marca, tendremos más claro que el trabajo del gestor ha sido bueno. Sin embargo  como digo la rentabilidad tomada en solitario no nos aporta gran informción, debemos ajustarla al riesgo asumido por el fondo para ver su verdadero valor. El ajuste de la rentabilidad al riesgo se hace a través de una serie de ratios: Sharpe ratio, Treynor ratio y alfa de Jensen.

El Sharpe ratio mide la rentabilidad extra por unidad de riesgo y se calcula como el  cociente entre la prima de riesgo y la volatilidad de la cartera.Cuanto mayor sea el valor, mayor habrá sido la gestión del fondo. Una alternativa es sustituir la prima de riesgo por la diferencia entre la rentabilidad del fondo y la rentabilidad del benchmark.(normalmente son inferiores a 1)
El Treynor ratio también mide la rentabilidad por unidad extra de riesgo, pero esta vez dicho riesgo es medido a través de la beta. Como en Sharpe, cuanto mayor sea su valor mejor habrá sido la gestión del fondo.
El alfa de Jensen compara la rentabilidad obtenida con la rentabilidad teórica según el modelo CAPM. Medido en %, debería ser positivo y cuanto mayor sea, mejor. El cuadrado del alfa de Jensen nos indica el valor del Tracking error, que hace referencia a la volatilidad del exceso de rentabilidad y nos informa del parecido entre las rentabilidades del fondo y del benchmark.

GESTION PASIVA vs GESTION ACTIVA

La gestión pasiva de un fondo de inversión consiste en que el fondo de inversión se indexa a un determinado índice bursátil como el Ibex, Dow Jones, MSCI... , es decir  el fondo al replicar un índice va a tener un comportamiento similar al mismo, por lo que dependiendo del indice al que se referencie el riesgo del fondo puede variar mucho. Una de las características de este tipo de gestión es que, al no existir un gestor del fondo, las comisiones son muy bajas.
Frente a la gestión pasiva se encuentra la gestión activa. En este caso si existirá un gestor para el fondo de inversión, pues el fondo no se limita a replicar un determinado indice sino que el gestor crea una cartera de inversión en función de la política de inversión del fondo y la gestiona en función de la evolución del ciclo bursátil. En épocas de recesión, la calidad del sistema de cobertura es básico para aminorar las pérdidas y obtener una mayor rentabilidad que el mercado. la existencia de una gestión activa implica unas mayores comisiones de gestión.
La pregunata es ¿ qué tipos de fondos son mejores?. Está claro que a nivel de comisiones un fondo de gestión pasiva gana por goleada, pero cabe recordar que nuestra premisa básica a la hora de invertir es no perder dinero, lo que nos lleva a buscar fondos de gestión activa aunque nos salga un poco más caro.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Diversificar bien no es tan sencillo...

Unos de los primeros consejos que recibe el pequeño inversor, por no decir el primero, por parte de los expertos en gestión de activos en los medios de comunicación, es que  a la hora de abrir una cuenta deben diversificar lo mejor posible sus carteras. La mayoría de los inversores, al menos los que yo conozco, no tienen un asesor financiero que les ayude a optimizar sus carteras, lo que hace que cometan grandes errores en este aspecto que se traducen en una mala diversificación y por lo tanto en pérdidas. Cuando hablamos de diversificar una cartera de valores nos referimos a minimizar el denominado riesgo no sistemático o diversificable, que no es más que aquel riesgo que se deriva de la selección de valores. El otro tipo de riesgo, el riesgo sistemático ( riesgo derivado de conflictos políticos, bélicos, catástrofes naturales...) no es controlable por el inversor y debe aprender a convivir con él.

Existen varias ideas erróneas acerca de como llevar a cabo una buena diversificación. La primera de ellas es considerar que diversificar es tener mucho valores en la cartera, otra es la idea de que hay que tener valores de diferentes sectores para estar diversificado. Es obvio que la primera de ellas es errónea: el tener muchos valores en cartera no implica una mejor protección frente al riesgo, puede ser todo lo contrario, el tener muchos valores estemos expuestos a varios sectores lo que implica mayores riesgos.

En mi opinión, la clave de una buena diversificación no es el número de valores o de sectores a los que exponemos nuestras carteras. La clave es la correlación/ descorrelación frente a los índices que tomamos como referencia. La correlación es un concepto estadístico  que nos permite conocer el grado de relación que existe entre una serie de variables. Esto se mide a través del coeficiente de correlación, que se mueve entre -1 y 1. Así, cuanto más se acerque el valor del coeficiente de correlación a 1 significará que a mayores valores de X, mayores valores de Y ( cuanto más proximo sea el valor a -1, significará lo contrario). Un ejemplo sencillo, BBVA tiene una correlación de 0,89 con el IBEX-35, lo que significará que el comportamiento de la cotización del banco será muy parecido al comportamiento del índice.

BBV ARGENTARIA

IBEX 35


Estos son los gráficos anuales de BBVA y del IBEX 35, donde se puede ver una evolución muy similar de sus cotizaciones.
Según datos recientes, el inversor tipo español es una persona que busca obtener un capital que complemente en el futuro su pensión de jubulación, seguido de personas jubiladas. Este tipo de perfiles de inversor se centran únicamente en el mercado español , teniendo gran peso en sus carteras los blue chips. El problema de los blue chips es que tienen una elevada correlación con el Ibex 35. veamos: BBVA ( 0,87), Santander ( 0,9), Telefónica ( 0,85), Iberdrola ( 0,8), Repsol YPF ( 0,69). Así, una cartera que cuente con un peso importante de este tipo de valores estará muy expuesta a la evolución del índice. En época de vacas flacas como la actual una cartera de este tipo estaría sufriendo bastante ( aunque esto dependerá también de la calidad del sistema de cobertura). Por ello, si queremos elaborar una cartera con valores exclusivamente del IBEX 35 debemos establecer una buena combinación de blue chips y otros valores poco correlacionados con el índice. Bien es cierto que cuando nos centramos en valores de un solo índice tiene más importancia el sistema de cobertura, cosa a la que el pequeño inversor presta poca atención. Si lo que queremos es crear una cartera de fondos de inversión , será recomendable adquirir fondos correlacionados con el índice que tomemos como referencia ( si es que elejimos alguno) combinado, por ejemplo, con fondos o sicav abiertas que tengan un mayor peso en otras zonas geográficas. Es decir, si queremos que nuestra cartera lo haga mejor que el Eurostoxx 50, elegiremos fondos que estén muy correlacionados con el índice europeo, pero también debemos incluir fondos que inviertan mayoritariamente en USA o Asia por poner un ejemplo.  Mi preferencia son fondos con un gestor de prestigio y con una gestión activa, lo que garantizará que siempre ajustará la cartera a cada fase del mercado.